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Mario Luna

Tiger Woods circulaba unas 40 millas por hora (72 km/h) por encima de la velocidad permitida cuando sufrió el accidente en febrero al salirse de la carretera su vehículo y dar varias vueltas de campana. El dato fue revelado por el sheriff del condado de Los Angeles, Alex Villanueva, en una conferencia de prensa en la tarde del miércoles. Se estima que la velocidad del vehículo era cercana a 120 km/h en el momento en el que chocó contra el árbol y 135 cuando entró en la curva.

“La principal causa de la colisión fue que conducía a una velocidad inapropiada para las condiciones de la carretera y fue incapaz de negociar la curva”, afirmó Villanueva. El lugar donde se produjo el accidente es conocido por ser uno de los puntos más negros de la zona. Instantes antes del accidente el vehículo había oscilado entre las 135 y 140 km/h. Por distintos testimonios recogidos en el hotel donde se alojaba se sabía que, debido a la demora ocasionada por otro cliente, Tiger llegaba tarde al club donde tenía la grabación con Golf Digest.

Los investigadores, apuntaron, además, que una vez perdido el control, presa del pánico, el golfista pisó el acelerador del coche Genesis GV80 SUV en lugar del freno. Asimismo apuntaron que no se encontró ningún resto de fármacos o alcohol en el cuerpo de Tiger