Pirata Morgan y la historia de cómo perdió su ojo en plena lucha

Pedro Ortiz Villanueva, uno de los rudos más icónicos en la historia de la Lucha Libre; su personaje ha marcado época en los cuadriláteros de México y el mundo, pero más allá de su papel en el ring, poca gente sabe que en verdad le falta un ojo y la historia de cómo lo perdió estremece cada que la cuenta.

Pedro inició de muy joven en la Lucha, iniciando como Siki Ozama II y después como Ramón Morgan, fue con este último que se empezó a ganar respeto en las arenas del país y apenas con 19 años era frecuente en las funciones importantes, en Arenas como la Coliseo en Jalisco.

Y fue justo ahí donde la vida de Ramón cambiaría por completo en diciembre de 1981, cuando un accidente no solamente le quitó uno de sus ojos sino que por por poco le arranca la vida.

En batalla contra El Jalisco, Ortiz se lanzó por encima de la tercera cuerda, su rival estaba fuera de posición y él pasó de largo, estrellando su rostro de lleno con una de las butacas de la primera fila, el filo de una de ellas entró de lleno en su globo ocular destrozándolo por completo y dejándolo al borde de la muerte.

La rápida intervención de los médicos le alcanzó a salvar la vida, sin embargo se necesitaron de 2 cirugías para poder retirarle los restos del ojo y varios meses de recuperación y alejado de la Lucha Libre.

A su regreso, Pedro, aún muy joven, empezó a usar el famoso parche en el ojo y cambió el Ramón por Pirata, el resto es historia, uno de los mejores de todos los tiempos en cada empresa o función donde se paró.

Hoy en día, Pedro Ortíz es el mandamás de una dinastía luchística que recorre el país, sus vástagos son talentosos y él es una leyenda viviente del deporte.

A lo largo de su carrera ha tenido múltiples y recordadas rivalidades y ha formado parte de facciones como Los Bucaneros a lado de su hermano y sobrino o Los Infernales en el CMLL.

Vía: MedioTiempo