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Redacción

Tulum.- En la noche del día de reyes, 5 de enero, el DJ da rienda suelta a la pista y de inmediato la banda se prende, los celulares y las botellas se alzan al cielo y un mar de bengalas acompañan a los gritos y chiflidos que inundan el local, un conocido establecimiento de la zona hotelera Tulum con club de playa en el Caribe mexicano.

Supuestamente es una cena en un restaurante con aforo limitado y horario de cierre a la 1:00 am, que es lo que permite el semáforo amarillo. Sin embargo, las imágenes del evento que circulan en Instagram, dan cuenta de que la cena en realidad es una fiesta con música electrónica que se extiende hasta las altas horas de la madrugada, donde en las imágenes se aprecia que nadie usaba cubrebocas ni respetando la sana distancia.

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Esa misma noche, lo mismo ocurrió en Tulum, en un club de playa ubicado en el kilómetro 10 de la carretera Cancún-Tulum, los turistas graban con sus celulares otra fiesta en la que hay música electrónica y sin usar cubrebocas.

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“Es como si el Covid no existiera en Tulum“, dice Gerardo Ávila, un empresario hotelero y restaurantero que lleva 15 años trabajando en este municipio de la zona norte de Quintana Roo.

“No hay que ser un investigador, ni detective, para ver que las fiestas son a diario. Solo hay que entrar a las redes sociales, o darse un paseo rápido por los clubes de playa, para ver que aquí todo mundo hace fiestas como si la pandemia jamás hubiera existido”, añadió enojado.

El Gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, se puso delante de las cámaras de televisión para lanzar una advertencia a los ciudadanos de su entidad, donde suman 2 mil 071 muertes por el virus y 16 mil 265 casos positivos.

David Ortiz, presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum, coincide con Gerardo y va un paso más allá al señalar que, de no ponerse un fin a las fiestas en Tulum en plena pandemia, el mercado que recibe el municipio de países tan importantes como Estados Unidos está en riesgo.

Con información de El País.

GC

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