Redacción

Guanajuato.- El estado tuvo uno de sus registros más altos en cuanto a policías abatidos, por tercer año consecutivo con 83 uniformados asesinados.

Según recopila el Universal, cada cuatro días se registró la muerte de un elemento de seguridad, en promedio, en emboscadas, enfrentamientos, ataques directos, al atender llamadas de auxilio fraguadas por grupos criminales o acechados al concluir sus turnos.

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La Fiscalía General del Estado (FGE) y la Secretaría de Seguridad Pública del estado han atribuido la escalada de violencia a la pugna por la plaza del crimen organizado, en especial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Santa Rosa de Lima.

En 2020, la violencia en contra del personal de seguridad se desató en 24 de los 46 municipios, con bajas de policías preventivos, agentes investigadores de la FGE y la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

Celaya encabeza la lista, con 23 policías asesinados; le siguen Silao, con 10; León, con seis; Jerécuaro y Yuriria, con cinco cada uno; Cortazar e Irapuato, cada uno con cuatro; Apaseo el Grande y Uriangato, con tres en cada localidad; Apaseo el Alto, Comonfort, San José Iturbide, Pueblo Nuevo y Tarimoro, con dos por municipio.

Otros fueron abatidos en Villagrán, Salvatierra, Salamanca, Pénjamo, Moroleón, Romita, Guanajuato, Jaral del Progreso, San Francisco del Rincón, así como Juventino Rosas.

El ataque de los grupos delincuenciales a los uniformados tiene un antecedente como el ocurrido la madrugada del 29 de junio pasado, donde tres policías que atendían un reporte de detonaciones de arma de fuego en el municipio de Silao fallecieron en una emboscada de un comando.

En la misma fecha, José Antonio Yépez Ortiz, ‘El Marro‘, entonces líder del Cártel Santa Rosa de Lima, se adjudicó el homicidio de los oficiales por montar un filtro en la carretera y detener el vehículo que abordó su madre, María Eva Ortiz, después de salir en libertad del Cereso de Puentecillas, en la capital.

En mayo pasado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Celaya perdió cinco policías, entre ellos una mujer, en dos ataques armados que ocurrieron cerca del fraccionamiento Santa María. En Celaya, el 31 de mayo pasado mataron a tiros a dos policías ministeriales del estado a las puertas de la Deportiva Miguel Alemán, en donde realizaban investigaciones de campo.

De acuerdo con la organización civil Causa en Común, 489 policías fueron asesinados en el país de enero al 30 de noviembre pasado; de ellos, 81 homicidios fueron en Guanajuato; 38, en el Estado de México; otros 38, en Veracruz; 35, en Guerrero, y 33, en Chihuahua.

Guanajuato tiene la primera posición de agentes privados de la vida en el último trienio; en 2018 se documentaron 66 fallecidos, y 73 en 2019.

Justo el año pasado el gobernador del estado, Diego Sinhue, planteó la necesidad de equipar mejor y reforzar la seguridad de los policías, además, al comenzar 2020 se les otorgó un sueldo neto de 20 mil pesos mensuales: “La policía mejor pagada del país”.

Karina Martínez Nava, investigadora en seguridad y especialista en política criminal de la Universidad de Guanajuato (UG), advirtió que los cuerpos de policía son los más vulnerables en la escalada de violencia en el estado y que es algo generalizado en el país.

“Ellos están en la línea de fuego, como lo que sucede en este momento con los médicos, que son el personal más expuesto [en el frente contra el Covid-19]; del mismo modo, los policías son el personal más expuesto en esta lucha encarnizada”, dijo.

Señaló que este es uno de los estados que más ha invertido en seguridad, pero le faltan estrategias para las policías en el combate a la inseguridad, en tanto que la delincuencia se ha fortalecido y supera la capacidad de fuego de las oficiales.

“Sí, la policía está protegida, preparada, pero aun así la capacidad de fuego de las organizaciones es muy grande y no están debilitadas, por el contrario, están fortalecidas (…) [Entonces] esto no será suficiente para repeler esa agresión”, expuso.

La especialista en política criminal de la UG afirmó que hace falta consolidar un modelo policial de carrera, como en algunos otros países donde los agentes estudian varios años y se preparan en diversas técnicas.

Martínez Nava consideró que en las entidades se deben hacer esfuerzos por las policías, con una mayor formación y capacitación, darles un sueldo adecuado, pensión digna y seguro de gastos médicos para que valga la pena dedicarse a esa tarea.

Con información de El Universal

RC

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