En reducción de la violencia, los avances son nulos

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Por Saúl Arellano.

Salvatierra, Guanajuato, es un municipio de poco más de 100 mil habitantes. Está localizado en el sureste del estado de Guanajuato, a menos de media hora de la Ciudad de Celaya, y a una distancia relativamente similar de la conurbación de los municipios de Moroleón y Uriangato.

Esta semana, la comisión estatal de búsqueda de personas desaparecidas de Guanajuato, realizó en ese municipio el hallazgo de una fosa clandestina de la que, la versión oficial reconoce que ya se han rescatado 59 cuerpos de personas asesinadas, aunque las versiones extraoficiales señalan que en realidad habría al menos 80 personas enterradas.

Esta es una nota que cotidianamente se repite en varios de los 46 municipios de la entidad, pero que hace 10 años eran simplemente inimaginables; es también la nota cotidiana que se registró durante años en entidades como Tamaulipas, Chihuahua, baja California, Sinaloa y Guerrero. Y que, durante varios periodos, resurgen recordando y lacerando nuevamente a las sociedades que han vivido estos procesos de terror.

Esta semana el ex secretario de Seguridad Pública y Ciudadana, Alfonso Durazo, hizo pública su decisión de separarse de su cargo, para buscar la candidatura de Morena a la gubernatura de su estado natal: Sonora, en el cual, en los últimos dos años se ha dado un muy acelerado repunte en el número mensual de homicidios dolosos.

En su mensaje de despedida, al dar lo que él llamó “su último informe sobre la seguridad como titular de la señalada Secretaría”, presentó “cifras alegres”, que pueden entenderse como una narrativa en la que se miente con la verdad. Es cierto que en los últimos meses se detuvo la tasa de crecimiento del número de homicidios dolosos registrados mensualmente; pero esto de ninguna manera representa o significa una necesaria mejoría.

Debe mencionarse al respecto, que durante la gestión del que ya se puede hablar como exsecretario Durazo, no ha habido un solo mes, de acuerdo con las estadísticas de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con menos de 90 víctimas de homicidio doloso.

De hecho, en los registros oficiales, de diciembre del 2018 a septiembre del 2019, únicamente hay tres meses con 91 homicidios diarios: diciembre de 2018, abril de 2019 y septiembre de 2020; hay igualmente tres meses con 92 homicidios al día; dos más con 93 casos por día; dos meses con 94 asesinatos; tres meses con 95 por día; cuatro más con 96 asesinatos de forma cotidiana; y cinco meses más con umbrales que van de 97 a 99 homicidios intencionales diarios.

Esos datos, basados sólo en averiguaciones previas, deberán ajustarse una vez que el INEGI dé a conocer las estadísticas definitivas de 2019; mientras tanto, hay que decir que en los 13 meses que van de diciembre de 2018 a diciembre de 2019, solo hay cinco meses con indicadores que van de los 94 a los 99 homicidios por día; y que en los ocho meses restantes los promedios van de 100 a 105 asesinatos por día.

Sumando los datos del INEGI, con los preliminares del SESNSP de enero a septiembre de 2020, el total es de 65,798 homicidios; y de continuar la tendencia, este año podría terminar con 8,745 homicidios más, es decir, en dos años y un mes, llegaríamos a la cifra de 74,543.

Lo peor, aún si se redujera a una tasa de 20% anual el número de homicidios dolosos, para los cuatro últimos años de esta administración, la cifra acumulada del sexenio se ubicaría por arriba de los 150 mil homicidios dolosos.

Si en la visión del gobierno y del precandidato a gobernador Durazo, casi 70 mil homicidios son considerados un éxito, ¿cómo se vería un desastre? De esta forma, mientras va rumbo a un probable triunfo y premio electoral por su malograda gestión, en Salvatierra, pero en decenas de municipios más en Guanajuato y todo el país, miles de familias buscan los cuerpos desmembrados de sus familiares.

Sigue al autor en twitter: @saularellano

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