Atentado con bomba molotov incendia la capilla de la Catedral Metropolitana de Managua

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Un hombre, aún sin identificar, usó un artefacto explosivo. El Gobierno asegura, en cambio, que fue un accidente.

Un hombre no identificado ingresó a la capilla de la Catedral Metropolitana de Managua y lanzó un artefacto explosivo que, en pocos minutos, incendió la imagen del cristo crucificado y todo a su alrededor.

La Sangre de Cristo, con más de 300 años de antigüedad, quedó chamuscada y los fieles que, a esa hora estaban rezando, relataron que el sujeto huyó de inmediato. La Arquidiócesis de Managua calificó el ataque como “un acto de sacrilegio y profanación”. Este ataque a un templo católico no ha sido un hecho aislado en Nicaragua. Desde 2018, cuando estallaron las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega, los religiosos han denunciado los constantes actos de violencia contra templos y sacerdotes, críticos a las violaciones a los derechos humanos a manos de la Administración sandinista.

La quema de la capilla de la Sangre de Cristo registrada este viernes en Managua es la tercera profanación sufrida por templos católicos en las últimas dos semanas. El pasado 25 de julio, el padre Edwin Román denunció que la capilla Nuestra Señora del Perpetuo del Socorro en la ciudad de Nindirí, al sur de la capital, fue atacada por unos sujetos que quebraron imágenes, bancas, el sagrario y se robaron objetos litúrgicos de valor como el copón del vino de consagrar. Días antes, en el mismo departamento de Masaya, la parroquia de Nuestro Señor de Veracruz fue asaltada.

El incendio de la Sangre de Cristo es el colofón de los ataques y agravios que la Catedral Metropolitana de Managua ha sufrido en los últimos dos años. En noviembre de 2019, simpatizantes del Gobierno de Ortega y Murillo ingresaron y tomaron la iglesia para impedir que las madres de los presos políticos realizaran una huelga de hambre. La turba sandinista secuestró a las mujeres y golpeó al vicario de catedral, el padre Rodolfo López, quien intentó expulsarlos. En marzo de 2020, las mismas huestes se agolparon en la catedral para boicotear la misa de cuerpo presente del poeta y figura cumbre de la teología de la liberación, el padre Ernesto Cardenal, quien fue un acérrimo crítico de la actual Administración.

De acuerdo con los testigos del incidente de este viernes, el hombre que ingresó a la capilla lanzó una especie de bomba molotov sobre las 11 de la mañana. Menos de dos horas después, la vicepresidenta Rosario Murillo aseguró que “lamentablemente se combustionó la estructura por la presencia de velas que coloca la feligresía”. Sin embargo, la también primera dama prometió un peritaje. El cardenal Leopoldo Brenes contradijo a Murillo y aseguró que en la capilla no había cortinas y que el incendio fue provocado por una gran explosión y no una vela. “Este fue un acto planificado. Un acto de terrorismo”, dijo Brenes.

Con información de El País